
Madre de Javier, tía de Vicente y esposa de Pablo, Blanca Allel ha construido su trayectoria personal y profesional sobre una base profundamente humana, donde el compromiso con el bienestar de las personas y la defensa de la dignidad ocupan un lugar central. Su identidad familiar nutre su forma de ejercer liderazgo: cercano, coherente, dialogante y con un fuerte sentido de responsabilidad hacia la comunidad educativa.
Kinesióloga de profesión, con grado de magíster en Neurorrehabilitación y especialización en atención infantil, Blanca ha dedicado gran parte de su carrera al acompañamiento de niños y niñas con distintas necesidades de apoyo. Actualmente se desempeña como asistente de la educación en el Programa de Integración Escolar (PIE), donde destaca por su capacidad para generar vínculos significativos con estudiantes y familias, promoviendo una visión respetuosa de la infancia basada en la protección, la inclusión y el desarrollo integral.
Su mirada profesional se entrelaza con una profunda sensibilidad social, lo que la ha llevado a asumir un rol protagónico en la defensa de los trabajadores de la educación. Es presidenta del Sindicato de Trabajadores Jorge Huneeus Zegers, organización que reúne a 183 socios entre docentes y asistentes. Desde este espacio, Blanca ha impulsado transformaciones orientadas a fortalecer los derechos laborales, mejorar las condiciones de trabajo y promover una cultura institucional basada en el respeto, la justicia y la colaboración.
Uno de los sellos distintivos de su labor sindical es la promoción activa de la equidad de género y el reconocimiento de la labor que desempeñan todos los estamentos dentro de la escuela. Bajo su conducción, el sindicato ha avanzado en la creación de espacios de diálogo efectivo, participación democrática y fortalecimiento de la vida sindical, entendiendo que las instituciones nobles se construyen desde la transparencia, la escucha activa y la defensa de quienes sostienen día a día el funcionamiento educativo.
Blanca Allel representa a una generación de liderazgos que articulan profesionalismo, compromiso social y una visión ética del quehacer educativo. Su trabajo refleja la convicción de que el bienestar de las comunidades escolares se construye desde el cuidado, la organización colectiva y la protección de los derechos de todos sus integrantes.